es constitucional, no confundas

CHICAMA, de Omar Forero - 2012

Publicado: 2012-08-18

Solo tres funciones fueron suficientes para que “Chicama” cautivara al público de la decimosexta edición del Festival de Lima 2012. Este tercer largometraje del realizador trujillano Omar Forero no solo se llevó buenos comentarios de los cinéfilos asistentes, sino también del Jurado Oficial y de la Crítica Internacional. Finalmente fue premiada como: Mejor Película Peruana y otras menciones. Todo un logro y éxito para un joven cineasta peruano y no limeño.

La fiesta del espectacular festival de cine terminó hace una semana, pero el largo camino que debe recorrer la premiada película es inquietante: ¿Será suficiente la cantidad de premios para que “Chicama” atraiga al monstruoso y esquivo público limeño cuando se estrene oficialmente en las diversas salas comerciales este fin de año o en el primeros meses del 2013?

Por lo pronto, aquella gran interrogante poco importa. “Chicama” llega al Cuzco y es muy probable que recorra otros festivales tanto nacionales e internacionales y gane otros premios más. Pero no nos iremos por temas que tienen que ver con exhibición, distribución o específicamente sobre la ley de fomento y protección del cine peruano.

Esta es una halagadora nota más para “Chicama”, una película sencilla, simpática y realista. No es de las que te atrapan de principio a fin, pero sí de la mitad hasta el final, tanto que quisieras que continúe. Pero no hay más porque la historia no radica en aclarar o resolver acciones, sino en tomar una decisión fundamental: “Trabajar en el lugar donde uno se sienta bien”.

Dosificada hábilmente gracias a las elipsis, la historia de “Chicama” es bastante lineal. Recurre a los planos fijos y su estructura narrativa bien podría ajustarse al clásico modelo aristotélico pese a la atmósfera cotidiana y al tono contemplativo. Veamos:

«La historia arranca cuando César, nuestro héroe, está reunido con sus amigos en una calle de Cascas, un pueblo de la sierra trujillana. Todos ellos, jóvenes recién egresados de un instituto pedagógico, beben y conversan de diversos temas, principalmente sobre el futuro laboral. La mayoría sueña con irse a trabajar a la costa trujillana. César no tiene experiencia laboral y no hay plazas para él, solo en la sierra y específicamente en pueblos muy alejados. Decide entonces irse a trabajar temporalmente a Santa Cruz de Toledo, un pueblito de la sierra cajamarquina».

«A los pocos días de iniciar su labor pedagógica llega también al pueblo (a la escuela) una joven y carismática profesora llamada Juanita. Ella, que viene de la costa, no solo encandila desde su aparición a nuestro Héroe, sino que también hace suspirar al Espectador. Ojo, no nos olvidemos que las películas de Omar Forero exigen un espectador activo. Analizando profundamente la doble función que cumple la profesora en la historia nos damos cuenta que es más Antagonista (Oponente) que Coprotagonista (Ayudante). Esto debido a que ella tiene una mirada particular de ver el mundo y una forma de ser distinta a la de César. Para ella la sierra es un paraíso; para él, no. Ella es hiperactiva, alegre y natural; él, todo lo contrario. Dicen que los opuestos se atraen, pero en esta historia no tendría razón de ser porque no estamos ante una historia de amor, sino ante una historia de maduración. Los verdaderos Coprotagonistas de “Chicama” son los niños y el director de la escuela. Las escenas en la que el director presenta a los nuevos profesores, la intervención de cada alumno en cada clase, la selección de los temas que César imparte a sus pequeños estudiantes y la celebración escolar por el aniversario del pueblo son los más logrados porque son discursos que lindan con el documental, además que transmiten frescura y humor».

«De acuerdo a la historia tradicional, el Antagonista debe morir, desaparecer o ser vencido para que nuestro héroe 'renazca'. Y “Chicama” no es la excepción: Al inicio del tramo final, nuestra bella y querida profesora Juanita 'desaparece' de la historia y de la escuela. No importa las razones, solo se nos indica que no volverá por problemas familiares. Los alumnos tienen otra razón: “Todos los profesores que llegan al pueblo se van”. Mientras tanto el ansioso espectador espera y espera que ella vuelva. Pero eso no ocurre nunca porque nuestro héroe, de algún modo, ya renació. Gracias a la profesora, inconscientemente César esta por ver el mundo de otra manera. Solo falta vencer otro demonio. Llega las vacaciones y nuestro Héroe viaja a la costa donde se entera/comprueba que sus amigos están laboralmente inestables: Uno trabaja de taxista, otro en una empresa que alquila equipos de sonido y solo uno trabaja de profesor, pero en un colegio particular. Una realidad contundente y eficaz para que César tome una decisión: Volver definitivamente a Santa Cruz de Toledo, principalmente por sus pequeños estudiantes. Después de todo, en vacaciones o en cualquier momento, podría bajar a la costa para pasearse por la caótica ciudad, bañarse en el mar o ir al cine».

Técnicamente hablando, la influencia del cineasta Héctor Gálvez en “Chicama” es notoria. No solo ha sido uno de los productores de la película, sino que también se puede notar a grandes rasgos el conciso estilo minimalista impreso en la narrativa, en la construcción de personajes y en la puesta en escena. Hay incluso un guiño explícito en "Chicama": Nuestro Héroe va al cine y se topa con el afiche de la película “Paraíso” del Héctor Gálvez. Sin duda, la dupla Gálvez – Forero funciona maravillosamente. Éxitos y aplausos para los dos.

Finalmente debemos cerrar este post invitando a los lectores a que vean “Chicama”, sea en circuito no comercial o comercial. No perderás tu valioso tiempo ni gastarás en vano, la película te gustará.

José Sopan (César), Omar Forero (director del filme) y Ana Paula Ganoza (Juanita).

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Escrito por

HÉCTOR TURCO

Docente, Periodista Cultural & Cine.


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